Un reciente conjunto de informes en medios españoles (El País, El Español, LaSexta) y una investigación encargada por Ashley Madison con datos de YouGov han puesto en foco a la generación Z española por su mayor disposición a aceptar relaciones no monógamas. Los recortes informativos citan que alrededor del 51% de los jóvenes españoles (18-29) se plantean abrir su relación o aceptar formas de no monogamia, una cifra que, según esas coberturas, coloca a España entre los países europeos más proclives (a veces empatada con Suiza).

Las cifras combinan distintas fuentes: encuestas poblacionales de YouGov en varios países, datos propios de usuarios Gen‑Z de Ashley Madison y encuestas nacionales como la del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En este artículo analizamos los hallazgos, los matices metodológicos, las diferencias por género y las posibles causas culturales y tecnológicas detrás de esa mayor apertura.

El estudio y sus cifras clave

La pieza informativa central parte de un informe en el que Ashley Madison, apoyado en encuestas de YouGov, reporta que aproximadamente el 51% de los jóvenes españoles entre 18 y 29 años se muestran dispuestos a abrir su relación o aceptar relaciones no monógamas. Ese porcentaje aparece repetido en varios medios (enero de 2024) como indicador de liderazgo relativo en Europa.

Además de la muestra poblacional, Ashley Madison presentó datos entre sus propios usuarios Gen‑Z: entre jóvenes registrados en la plataforma el 59, 60% declaró preferencia por relaciones abiertas o poliamorosas (las notas varían entre 59% y 60% según submuestra). Es importante distinguir estas cifras, porque la muestra de usuarios refleja autoselección y comportamientos distintos a una encuesta representativa.

La investigación combinada también remite a una muestra amplia en la parte YouGov (reportes resumen hablando de ~17.000, 18.000 adultos en 10 países, con varios miles de jóvenes 18, 29). Esa escala explica por qué los medios ofrecen porcentajes y recortes distintos según el origen de los datos.

Comparación internacional y contexto

El informe sitúa a España entre los países europeos de mayor disposición Gen‑Z hacia la no monogamia; fuera de Europa, reportes similares colocan a Brasil (~62%) y México (~59%) con cifras altas, mientras que Reino Unido aparece entre los menos proclives (cortes del orden del 26% en algunos pases informativos).

La comparativa internacional ayuda a ubicar la tendencia, pero también evidencia heterogeneidad. Por ejemplo, Ashley Madison y otras aplicaciones (Gleeden, Feeld) reportan crecimientos de usuarios jóvenes: la empresa afirmó que la Gen‑Z representó alrededor del 40% de las nuevas inscripciones globales en 2022, lo que alimenta la visibilidad de la CNM entre jóvenes.

En paralelo, datos oficiales españoles del CIS (abril 2023) muestran una mayor aceptación social: 41,4% está de acuerdo en que los miembros de una pareja puedan tener relaciones sexuales fuera de la pareja sin vínculo sentimental y 47,6% considera posible mantener dos o más relaciones afectivo‑sexuales a la vez. Estas cifras públicas matizan y complementan los hallazgos privados.

Brechas de género y perfil del deseo

El estudio citado destaca un sesgo de género llamativo: entre usuarias mujeres de Ashley Madison, el 29% afirmó buscar parejas adicionales porque «una sola persona no puede satisfacer sus necesidades», frente al 9% de los hombres. Asimismo, un 21% de las mujeres declaró «no poder ser felices y monógamas al mismo tiempo» (15% en hombres).

Estos desajustes se suman a hallazgos sociológicos sobre la generación Z en España que documentan polaridades por género en actitudes hacia igualdad y diversidad. La iniciativa sexual entre mujeres jóvenes y la mayor apertura a discutir nuevos modelos relacionales aparecen como factores que intersectan con la predisposición a la CNM.

No obstante, los expertos recuerdan que «disposición» no es sinónimo de práctica extendida: muchas mujeres y hombres pueden declarar apertura en encuestas sin que ello se traduzca inmediatamente en relaciones poliamorosas estables, lo que obliga a leer con cautela la narrativa de «liderazgo».

Metodología, matices y recomendaciones de lectura

Para interpretar correctamente la afirmación de que «la generación Z española lidera el poliamor en Europa» conviene distinguir claramente las fuentes. Las encuestas poblacionales representativas (YouGov, CIS) ofrecen una foto de actitudes en la población general, mientras que los datos de plataformas (Ashley Madison, Gleeden, Feeld) reflejan comportamientos y autocandidatura de usuarios interesados en CNM.

El resumen de prensa mezcla ambos tipos de evidencia, de ahí la coexistencia de cifras como 51% (YouGov población joven), 59, 60% (usuarios Gen‑Z de Ashley Madison) y otros porcentajes según el recorte. Además, la definición de términos , poliamor, relación abierta, swingers, anarquía relacional, no es uniforme entre encuestas, lo que complica comparaciones directas.

Los informes y la literatura académica (por ejemplo, la revisión aparecida en Sexuality Research and Social Policy, 2024) recomiendan transparencia metodológica: mostrar tamaños de muestra, procedimientos de muestreo y preguntas exactas para evitar conclusiones excesivas a partir de diferencias que podrían obedecer a diseño o autoselección.

Factores culturales, económicos y tecnológicos

Los reportajes y entrevistas en medios (El País, El Confidencial, LaSexta, El Español) recogen testimonios de jóvenes que vinculan la apertura relacional a mayor información y visibilidad, uso de apps, y cambios en la pedagogía sexual. La proliferación de relatos y comunidades en redes hace más disponible el lexicón y las prácticas de la CNM.

También se señalan factores estructurales: la precariedad económica, la inestabilidad laboral y la búsqueda de alternativas al proyecto tradicional de pareja pueden impulsar replanteamientos sobre cómo organizar afectos y cuidados. Al mismo tiempo, la feminización de la iniciativa sexual aparece como motor de cambio en dinámicas clásicas de pareja.

La tecnología actúa como catalizador: plataformas especializadas muestran crecimiento entre jóvenes y posibilitan encuentros y aprendizajes sobre modelos no monógamos. Pero esa misma tecnología también introduce sesgos (autoselección, marketing) que dificultan distinguir actitud de práctica.

Implicaciones sociales, legales y futuras líneas de investigación

El aumento de la disposición hacia la CNM plantea interrogantes sobre recursos legales, reconocimiento y estigmas. La literatura académica documenta mayor heterogeneidad en satisfacción y desafíos (celos, gestión del tiempo, recursos psicológicos y legales), por lo que no basta con medir la disposición: hace falta investigar calidad de las relaciones y apoyos institucionales.

Desde una perspectiva de políticas públicas, el debate sobre derechos afectivos y protección social exige adaptaciones: marcos de protección laboral, derechos parentales y acceso a servicios de salud sexual pueden necesitar revisión ante modelos relacionales más diversos.

En investigación, conviene priorizar estudios longitudinales y mixtos (cuantitativos representativos + cualitativos) que diferencien deseo, intento y práctica sostenida de la CNM. Solo así se podrá confirmar si la aparición mediática de la generación Z española se traduce en transformaciones profundas y duraderas.

En definitiva, la generación Z española aparece en los datos recientes como especialmente abierta a explorar modelos no monógamos, pero esa imagen requiere matices: hay distintas fuentes, definiciones y niveles de evidencia. La combinación de datos de plataformas, encuestas representativas y estudios académicos ofrece una visión más completa que una cifra aislada.

Leer las cifras con atención metodológica y escuchar voces de quienes viven estas experiencias permite avanzar desde titulares hacia análisis más refinados sobre cómo cambian las prácticas afectivas en España y en el mundo. La pregunta no es solo si la Gen‑Z española «lidera» el poliamor, sino qué transformaciones sociales acompañan esa mayor disposición y cómo responder a ellas desde la investigación y las políticas públicas.