En los últimos años ha surgido un debate público sobre si la generación Z española encabeza en Europa la adopción de modelos relacionales no monógamos, como el poliamor o las relaciones abiertas. Algunos estudios y notas periodísticas han señalado cifras llamativas entre jóvenes españoles, mientras que otras encuestas representativas ofrecen una imagen más moderada.
Este artículo analiza los principales informes y estudios publicados entre 2023 y 2026, explicando diferencias metodológicas, resultados discordantes y factores culturales que ayudan a interpretar si la afirmación «la generación Z española lidera el poliamor en Europa» se sostiene con rigor o no.
Qué dicen los estudios y las plataformas
Un estudio encargado por Ashley Madison y realizado con datos de YouGov (enero de 2024) fue ampliamente citado en la prensa al afirmar que la generación Z española mostraba entre los mayores apoyos en Europa a relaciones no monógamas: se reportaron cifras en torno al 51% y hasta el 60% según distintas notas. La dirección del estudio, y en particular Christoph Kraemer, expresó sorpresa por los resultados: «Nos sorprendió, y por eso decidimos abordarlo».
Sin embargo, es importante contextualizar esos números: la investigación partió, según reportajes como el de El País, de la llegada a Ashley Madison de más de 18.000 jóvenes españoles de 18 a 29 años. Es decir, los datos reflejan el universo de usuarios de una app especializada, no una muestra probabilística de la población general.
Por contraste, la Encuesta sobre relaciones sociales y afectivas pospandemia del CIS (avance 12-04-2023) registró cifras más moderadas: el 41,4% de la población española a favor de mantener relaciones sexuales fuera de la pareja y el 47,4% considera posible que una persona mantenga dos o más relaciones afectivo-sexuales a la vez. Estas diferencias ilustran cómo el tipo de muestra cambia el resultado.
Sesgos de muestra y alcance de plataformas
Las plataformas de citas y encuentro (Ashley Madison, Gleeden, Joyclub, etc.) ofrecen datos valiosos sobre comportamientos y tendencias entre sus usuarios, pero esos usuarios se autoseleccionan por motivos que ya están relacionados con la búsqueda de alternativas a la monogamia. Ese sesgo de selección eleva de forma natural los porcentajes de interés o práctica.
Los artículos y análisis metodológicos insisten en que los datos de plantas no sustituyen encuestas probabilísticas. Diferencias en las preguntas (por ejemplo: apoyo teórico a relaciones abiertas versus práctica real) y en la operacionalización de conceptos (qué se considera «poliamor» o «relación abierta») explican buena parte de la disparidad entre informes.
Por eso, antes de concluir que la generación Z española lidera a Europa, conviene comparar los resultados de (a) plataformas con usuarios autoseleccionados, (b) encuestas representativas como el CIS y (c) estudios académicos que midan práctica, duración y consecuencias de la no monogamia consensuada (CNM).
Interés declarado frente a experiencia practicada
Informes de plataformas y resúmenes periodísticos muestran que, además del interés, existe práctica relativa de modelos no monógamos: por ejemplo, resúmenes sobre datos de Gleeden/Dive indican que alrededor del 22% de jóvenes entre 18 y 24 años habrían probado alguna forma de no monogamia. Esa cifra es notablemente menor que los porcentajes de apoyo declarados en algunas encuestas de plataformas.
El sexólogo Jesús Alonso ha sido citado interpretando esta tendencia generacional: “Los zetas […] enseñan a los más mayores a vivir a su manera, sin tantos prejuicios”. La cita ayuda a explicar un cambio cultural: mayor apertura y menos estigma hacia la diversidad relacional entre cohortes jóvenes.
No obstante, los estudios académicos distinguen con claridad entre deseo, aceptación y práctica sostenida: no todo apoyo teórico se transforma en prácticas estables de CNM, y muchas experiencias de no monogamia son temporales o experimentales.
Cambios en identidad sexual y contexto social
Durante 2024 y 2025 se ha documentado un aumento en la identificación con orientaciones no heterosexuales entre la generación Z en España, con un crecimiento relativo en identificaciones bisexuales en el grupo de 18 a 24 años. Algunos análisis periodísticos (por ejemplo, coberturas de El País en marzo de 2025) han vinculado ese cambio identitario con una mayor apertura a modelos relacionales diversos.
Además, indicadores sociales recientes contextualizan el debate: un reporte periodístico sobre datos de Ipsos (febrero de 2026) situó a España con altos niveles de satisfacción afectiva y sexual , por ejemplo, cerca del 83% dice sentirse amado y aproximadamente el 66% está satisfecho con su vida sexual, . Esa sensación general de bienestar íntimo puede favorecer una discusión pública más amplia sobre diversidad relacional.
Sin embargo, apertura cultural e identificación sexual no determinan de manera automática la prevalencia de prácticas concretas: influyen en normas y actitudes, pero la ejecución y sostenimiento de relaciones no monógamas dependen también de factores personales, sociales y estructurales.
Evidencia académica y revisiones internacionales
La literatura científica y revisiones en revistas como Sexuality & Culture y Archives of Sexual Behavior muestran que la no monogamia consensuada (CNM) es más visible entre cohortes jóvenes en muchos países, pero la prevalencia exacta y la definición varían según método y contexto. Las revisiones advierten que comparar estudios sin atender a diseño y preguntas lleva a conclusiones erróneas.
Investigaciones académicas subrayan además la distinción entre visibilidad y prevalencia: la generación Z puede hablar más abiertamente de poliamor y prácticas alternativas, lo que aumenta la percepción pública de normalización, aunque la proporción de quienes ejercen estas modalidades de forma sostenida siga siendo menor.
Por eso, las revisiones recomiendan combinar fuentes , datos de plataformas, encuestas representativas y estudios cualitativos, para entender no sólo cuánto apoyo hay, sino quién practica, por qué y con qué resultados a medio y largo plazo.
¿Lideran realmente el poliamor en Europa?
Si resumimos numéricamente los hallazgos clave: el CIS (muestra representativa, abr-2023) registró 41,4% a favor de relaciones abiertas y 47,4% que considera posible tener 2+ relaciones afectivo-sexuales; los estudios/platform-based (Ashley Madison/YouGov, ene-2024) reportaron entre los jóvenes españoles cifras elevadas (~51, 60% en distintas notas); y los informes de plataformas como Gleeden indican porcentajes menores en práctica real (~22% en 18, 24 según resúmenes).
Estas diferencias metodológicas explican por qué España aparece como uno de los países europeos con mayor apertura juvenil, pero no permiten afirmar sin matices que la generación Z española «lidera» el poliamor en términos absolutos. La magnitud exacta depende de la fuente y del indicador medido (apoyo, intención, experiencia puntual o práctica sostenida).
La recomendación práctica para quien quiera evaluar la afirmación es clara: contrastar (a) datos de plataformas con usuarios autoseleccionados, (b) encuestas poblacionales representativas como el CIS, y (c) estudios académicos que exploren práctica y duración de la CNM. Solo así se obtiene una visión equilibrada entre interés, aceptación y práctica real.
En conclusión, la generación Z española muestra una mayor apertura y visibilidad hacia modelos relacionales no monógamos que muchas cohortes mayores y que lo que muestran algunas encuestas europeas generales. Las plataformas especializadas enfatizan esa tendencia entre sus usuarios, mientras que encuestas representativas dan cifras más moderadas.
Por tanto, sí hay base para afirmar que España es un país con fuerte debate y apertura juvenil sobre la no monogamia, pero afirmar que la generación Z española lidera el poliamor en Europa exige matices metodológicos: la evidencia depende del tipo de muestra y de si se habla de apoyo teórico, experiencia puntual o práctica sostenida. Leer con criterio y comparar fuentes es esencial.
